
Yoga para deportistas: cómo entrenar la respiración, la movilidad y el enfoque
Mayra Fernández, creadora de The Yoga May, integra su experiencia en deportes de alto impacto con el yoga Vinyasa para acompañar a atletas y personas activas. Su propuesta no busca reemplazar el entrenamiento, sino sumar conciencia corporal, recuperación y herramientas para responder mejor ante la presión.
Hay entrenamientos que pueden medirse en tiempos, distancias, repeticiones o resultados. Y hay otro tipo de trabajo que ocurre donde nadie puede verlo: en la respiración antes de una competencia, en la manera de reaccionar frente a un error o en la capacidad de mantener la calma cuando el cuerpo y la mente están bajo presión.
Para Mayra Fernández, creadora de The Yoga May, ese entrenamiento interno es tan importante como la preparación física.
Mayra llegó al yoga buscando calma. Durante años había practicado deportes de alto impacto y estaba acostumbrada al movimiento, la exigencia y la adrenalina. Sin embargo, mientras atravesaba ataques de ansiedad y pánico, comenzó a sentir que su mente necesitaba algo diferente.
Desde su experiencia personal, fue la respiración la que le permitió volver a encontrar su centro.
El yoga no apareció para reemplazar el deporte. Llegó para ofrecerle el equilibrio que sentía que le estaba faltando y para mostrarle que entrenar la mente puede ser tan importante como entrenar el cuerpo.
“El yoga no vino a reemplazar el deporte. Vino a darme el equilibrio que me estaba faltando”.
¿Qué es el yoga Vinyasa?
El Vinyasa es una práctica dinámica que une respiración y movimiento. Las posturas no aparecen como elementos aislados, sino como parte de una secuencia acompañada por la atención y el ritmo respiratorio de cada persona.
Fue el estilo con el que Mayra sintió una conexión más profunda y el que decidió estudiar en profundidad. Según explica, realizó cuatro formaciones de 200 horas en Hatha, Ashtanga y Vinyasa, certificadas por Yoga Alliance.
Para ella, enseñar también implica continuar aprendiendo.
Lo que más la atrajo de esta práctica no fue solamente su dinamismo, sino la posibilidad de observar todo lo que sucede internamente mientras una persona intenta llegar a una postura.
“El verdadero trabajo no estaba en la postura, sino en todo lo que ocurre mientras llegamos a ella”, explica.
Una práctica consciente no busca solamente completar posturas
Una postura puede verse exactamente igual desde afuera y, sin embargo, vivirse de maneras completamente distintas.
Para Mayra, la diferencia está en la intención.
En una práctica enfocada únicamente en el resultado físico, la persona puede concentrarse en completar una secuencia, aumentar su flexibilidad o alcanzar una postura determinada. En una práctica consciente, en cambio, también aprende a escuchar el cuerpo, observar su respiración y reconocer cómo responde su mente frente al desafío.
Desde afuera, alguien puede ver equilibrio, fuerza o flexibilidad. Desde adentro, esa persona quizás está aprendiendo a respirar en medio de la incomodidad, a disminuir la autoexigencia o a sostener la atención.
“El verdadero entrenamiento sucede donde nadie lo ve”.
El yoga empieza, según Mayra, cuando la persona deja de perseguir solamente la forma externa de la postura y comienza a observar cómo se relaciona consigo misma durante el proceso.

Yoga para deportistas: complementar, no reemplazar
Mayra comenzó a trabajar específicamente con deportistas porque ella también viene del deporte y conoce personalmente la exigencia, la presión y la necesidad constante de rendir.
En su experiencia, muchas personas dedican horas a desarrollar fuerza, velocidad, resistencia y técnica, pero no siempre incorporan herramientas para respirar mejor, recuperar la concentración o gestionar los momentos de mayor presión.
Fue allí donde encontró la posibilidad de unir su historia personal, su experiencia deportiva y su formación en yoga para acompañar a atletas y personas físicamente activas.
Su premisa es clara: el yoga no reemplaza el entrenamiento específico de ninguna disciplina.
Lo complementa.
Una práctica adaptada puede acompañar aspectos como:
- La movilidad.
- La recuperación.
- La conciencia corporal.
- La respiración.
- La concentración.
- La estabilidad.
- La capacidad de volver al momento presente.
“Un deportista no solo necesita un cuerpo fuerte. También necesita una mente presente”, sostiene.

El rendimiento no depende únicamente de la fuerza
La preparación deportiva suele concentrarse en los aspectos más visibles del rendimiento: cuánto peso puede levantar una persona, qué velocidad alcanza, cuánto resiste o qué tan bien domina una técnica.
Sin embargo, competir también implica tomar decisiones bajo presión, atravesar errores, gestionar la frustración y recuperar el foco con rapidez.
Para Mayra, la respiración puede convertirse en una herramienta concreta para trabajar esas respuestas.
Cuando una persona aprende a respirar conscientemente, también empieza a reconocer qué ocurre en su cuerpo frente a una situación desafiante. Puede identificar la tensión, registrar la aceleración y encontrar un punto de regreso antes de reaccionar automáticamente.
“Muchas veces creemos que el rendimiento depende únicamente del entrenamiento físico. Yo creo que también depende de la capacidad de sostener la calma cuando todo alrededor exige reaccionar. Eso también se entrena”, afirma.

Rigidez, respiraciones superficiales y cuerpos en alerta
Entre las personas que entrenan intensamente, Mayra encuentra con frecuencia rigidez, respiraciones superficiales y cuerpos que permanecen constantemente en estado de alerta.
Un deportista puede estar físicamente preparado para competir y, al mismo tiempo, sentirse agotado, tenso o desconectado de las señales de su propio cuerpo.
Cuando toda la atención está puesta en producir resultados, puede volverse difícil reconocer el cansancio, respetar una pausa o diferenciar una incomodidad propia del esfuerzo de una señal que requiere cuidado.
La práctica de yoga invita a detenerse y observar esas respuestas.
No se trata únicamente de estirar después de entrenar. Se trata de desarrollar una relación más consciente con el cuerpo y comprender qué necesita en cada etapa del proceso deportivo.
Cada deporte y cada persona necesitan una práctica diferente
Una clase destinada a acompañar a un futbolista no necesariamente debe ser igual a una práctica pensada para un corredor o un triatleta.
También influyen el nivel de exigencia, los antecedentes de lesiones, el calendario de competencias y la manera en que la persona llega a la sesión.
Por eso, antes de preparar una clase particular, Mayra escucha.
Busca conocer qué deporte practica la persona, qué momento está atravesando y qué necesita ese día. Algunas sesiones pueden enfocarse en la movilidad; otras, en la recuperación, la respiración, la estabilidad o la concentración.
“No adapto personas al yoga. Adapto el yoga a las personas”.
Esta mirada permite alejarse de una propuesta rígida en la que todos deben seguir la misma secuencia, alcanzar idénticas posturas o avanzar al mismo ritmo.
La práctica se convierte así en un recurso que acompaña a cada persona, de acuerdo con su experiencia, sus objetivos y sus necesidades actuales.
Respirar para responder mejor ante la presión
La presión forma parte de la experiencia deportiva. Puede aparecer antes de una competencia, durante una definición importante o después de cometer un error.
El objetivo no es eliminarla completamente, sino aprender a reconocerla y contar con herramientas para atravesarla.
Según Mayra, la respiración consciente puede ayudar a interrumpir una reacción automática, recuperar el foco y regresar al momento presente.
Ese proceso también puede influir en la confianza. Cuando el deportista aprende a identificar lo que ocurre internamente, deja de depender únicamente de que todo salga perfecto para sentirse seguro.
Puede equivocarse, respirar, reorganizarse y continuar.
La práctica no garantiza que desaparezcan la frustración o los nervios. Propone entrenar la manera de relacionarse con esas experiencias.
Recuperarse también forma parte del entrenamiento
Uno de los cambios más importantes ocurre cuando un deportista deja de relacionarse con su cuerpo únicamente como una herramienta que debe rendir.
Escucharlo permite comprender que descansar no significa perder tiempo y que recuperarse también forma parte de una preparación responsable.
Para Mayra, el cuidado no disminuye el rendimiento: lo potencia.
Cuando una persona empieza a trabajar con su cuerpo en lugar de pelearse constantemente con él, puede cambiar su manera de entrenar, competir y atravesar los momentos de menor rendimiento.
La pausa deja de interpretarse como una falla. La recuperación deja de verse como algo separado del entrenamiento.
“No es solo físico. Es mental”
Mayra resume su propuesta en una idea que atraviesa sus clases y su trabajo con deportistas: el verdadero entrenamiento no siempre puede verse desde afuera.
Una postura puede ayudar a desarrollar fuerza o movilidad, pero también puede convertirse en una oportunidad para observar la autoexigencia, la frustración, la impaciencia o la forma en que reaccionamos frente a una dificultad.
Por eso, su mirada del yoga se aleja de la búsqueda de posturas perfectas o imágenes pensadas solamente para las redes sociales.
Para ella, el yoga empieza cuando una persona aprende a respirar antes de reaccionar, a atravesar una situación difícil con más conciencia o a encontrar un momento de equilibrio dentro de una rutina exigente.
“No enseño yoga para que las personas hagan mejores posturas. Enseño yoga para que encuentren un mejor lugar desde donde vivir”.
Un yoga que puede llegar a distintos espacios
Para Mayra, el yoga no pertenece exclusivamente a un estudio ni depende de un espacio físico determinado.
Puede acompañar a una persona en la cancha, en el trabajo, durante una competencia o en cualquier momento de la vida en el que necesite volver a su respiración y recuperar presencia.
Esa mirada también explica por qué considera importante dar mayor visibilidad a los instructores independientes y a las propuestas de bienestar que se desarrollan fuera de los centros tradicionales.
Plataformas como Wellvi pueden ayudar a reunir esas alternativas, facilitar el descubrimiento y acercar a cada persona la práctica que mejor se adapte a su momento.
Porque no existe una única forma de sentirse bien ni un único lugar desde donde empezar.
“Creo en un yoga que trasciende el mat. Un yoga que acompaña a las personas donde más lo necesitan: en la cancha, en el trabajo, en la maternidad, en una competencia o en los momentos más difíciles de la vida”.
Conocé más sobre The Yoga May
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