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arrow_backContenido26 de julio de 2026

Yoga más allá del mat: por qué la práctica empieza adentro

Para Mayra Fernández, creadora de The Yoga May, el yoga no se limita a lograr posturas ni pertenece exclusivamente a un estudio. Es una práctica de respiración, presencia y conciencia que puede acompañarnos allí donde la vida realmente sucede.

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El yoga no siempre empieza cuando extendemos el mat.

A veces comienza antes: cuando elegimos respirar en lugar de reaccionar, cuando prestamos atención a una señal del cuerpo o cuando logramos permanecer presentes en medio de una situación incómoda.

Para Mayra Fernández, creadora de The Yoga May, ahí se encuentra una de las dimensiones más profundas de la práctica. No solamente en lo que el cuerpo puede hacer, sino en todo lo que una persona descubre sobre sí misma mientras se mueve, respira y aprende a observarse.

Desde afuera puede verse una postura. Por dentro, quizás alguien está intentando atravesar la incomodidad sin escapar, reconocer su autoexigencia o encontrar un punto de calma cuando la mente se acelera.

El movimiento es visible. El proceso, muchas veces, ocurre adentro.

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Cuando la postura deja de ser lo más importante

En las redes sociales, el yoga suele aparecer representado mediante posturas complejas, cuerpos flexibles y escenarios cuidadosamente preparados.

Esa imagen puede despertar curiosidad e inspirar a muchas personas a comenzar. El problema aparece cuando se confunde la forma externa con el sentido completo de la práctica.

Para Mayra, una postura puede verse exactamente igual en dos personas y, sin embargo, estar siendo vivida de maneras completamente distintas.

Una puede estar intentando alcanzar una forma perfecta. La otra puede estar aprendiendo a respirar en medio de la dificultad, a soltar la comparación o a respetar lo que su cuerpo necesita ese día.

La diferencia está en la intención.

“Una postura puede verse igual desde afuera, pero vivirse de maneras completamente distintas”.

El yoga empieza a adquirir profundidad cuando dejamos de preguntarnos solamente hasta dónde podemos llegar y comenzamos a observar cómo estamos transitando el camino.

¿Qué sucede cuando algo no sale como esperábamos? ¿Podemos permanecer sin juzgarnos? ¿Somos capaces de escuchar una señal del cuerpo antes de llevarlo más lejos? ¿Qué hacemos con la frustración, la prisa o la necesidad de controlar?

La postura se convierte así en un espacio de observación. No es una meta que debe conquistarse, sino una oportunidad para conocernos un poco mejor.

Una práctica que continúa después de guardar el mat

El verdadero valor del yoga aparece cuando sus aprendizajes empiezan a acompañarnos fuera de la clase.

Respirar antes de responder.

Reconocer una emoción antes de actuar impulsivamente.

Escuchar al cuerpo cuando pide una pausa.

Permanecer presentes durante una conversación difícil.

Encontrar unos segundos de calma dentro de un día acelerado.

El yoga no evita los conflictos, la incertidumbre ni los momentos desafiantes. Tampoco ofrece una respuesta mágica para todo lo que atravesamos. Lo que puede ofrecer es un espacio entre lo que sucede y la manera en que elegimos responder.

Ese pequeño espacio puede cambiar mucho.

Permite observar antes de reaccionar, reconocer lo que sentimos y relacionarnos con la experiencia desde un lugar más consciente.

“No enseño yoga para que las personas hagan mejores posturas. Enseño yoga para que encuentren un mejor lugar desde donde vivir”.

En esa frase se resume gran parte de la mirada de Mayra: la práctica formal puede terminar cuando guardamos el mat, pero lo aprendido puede seguir presente en la cancha, el trabajo, la maternidad, una competencia o cualquier momento en el que necesitemos volver a nosotros mismos.

El yoga no pertenece a un solo espacio

Esta forma de entender la práctica también cuestiona la idea de que el yoga debe suceder únicamente dentro de un estudio.

Las salas especializadas siguen siendo espacios importantes para aprender, practicar y compartir. Pero no son los únicos lugares posibles.

El yoga puede llegar a un club, una empresa, un colegio, una comunidad o una institución. Puede formar parte de una actividad grupal, una clase particular o una experiencia creada para responder a las necesidades de un contexto específico.

“El yoga no pertenece a un espacio físico. Pertenece a las personas”.

En cada lugar, la práctica puede asumir una forma distinta.

En el trabajo, quizás sea una pausa para respirar y recuperar claridad. En un equipo, puede abrir un momento de conexión. En una situación de presión, puede ayudar a volver al presente. En una etapa difícil, puede convertirse en una herramienta sencilla para atravesar el día con un poco más de conciencia.

Mayra también desarrolla propuestas dirigidas a atletas y personas activas. Esa dimensión de su trabajo se profundiza en la nota de Wellvi sobre cómo el yoga puede complementar el entrenamiento de los deportistas.

Sin embargo, su filosofía va más allá de un público o una disciplina: las herramientas deben poder acercarse a las personas allí donde se encuentran.

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Cuando una hora y la respiración fueron suficientes

Una experiencia que confirmó esa mirada fue la clase que Mayra propuso llevar a una penitenciaría de mujeres.

La iniciativa había sido presentada por ella misma un año antes de que finalmente pudiera concretarse. Durante ese tiempo no sabía si la actividad llegaría a realizarse, pero nunca dejó de sentir que era un lugar al que el yoga también podía llegar.

Cuando recibió la confirmación, supo que aquella clase debía volver a lo esencial.

Tenía solamente una hora.

No necesitaba llenar ese tiempo con posturas difíciles ni con largas explicaciones. Quería compartir algo simple, real y accesible: la respiración, la presencia y la posibilidad de encontrar, aunque fuera por unos minutos, un espacio interno diferente.

“Más que enseñar posturas o hablar de filosofía, necesitaba volver a lo esencial”, recuerda.

La importancia de la experiencia no estuvo solamente en haber llevado yoga a un lugar poco habitual. Estuvo en comprobar que la práctica puede conservar toda su profundidad aun cuando se desprende de sus elementos más visibles.

No hacía falta experiencia previa.

No había una postura que alcanzar.

No era necesario demostrar nada.

Era suficiente con respirar y estar presentes.

“Entré pensando que iba a enseñar”

Mayra llegó a aquella clase creyendo que sería ella quien llevaría una enseñanza. La experiencia, sin embargo, no ocurrió en una sola dirección.

“Entré pensando que iba a enseñar y salí profundamente transformada”.

Encontró mujeres con historias difíciles, pero también con una enorme capacidad de abrirse, sentir y regalarse aquel momento.

Durante la práctica no importaban la flexibilidad, la experiencia ni las circunstancias personales. La respiración se convirtió en un punto de encuentro.

“La respiración nos iguala a todos”.

Aquella clase es uno de los ejemplos más significativos de su filosofía, pero no es el centro de su trabajo ni una experiencia aislada de su manera de enseñar.

Representa algo más amplio: la convicción de que el bienestar no debería estar limitado por un espacio, una imagen ideal o una forma única de practicarlo.

A veces, una herramienta sencilla puede acompañar profundamente a una persona cuando llega en el momento y el lugar adecuados.

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Nuevas formas de acercarse al bienestar

Hoy existen muchas maneras de encontrar bienestar fuera de los circuitos tradicionales.

Hay instructores que trabajan de forma independiente, profesionales que acompañan equipos, facilitadores que llevan experiencias a empresas y personas que crean propuestas para comunidades o necesidades específicas.

No todas las prácticas tienen un local propio. No todas suceden semanalmente dentro de una sala. Algunas aparecen como talleres, encuentros, clases individuales, experiencias al aire libre o proyectos que llegan a lugares donde antes no existían estas posibilidades.

Para Mayra, todavía es necesario visibilizar más ese trabajo.

No porque los estudios tradicionales hayan perdido importancia, sino porque cada persona puede necesitar algo diferente.

Alguien puede sentirse cómodo en una clase grupal. Otra persona puede preferir un acompañamiento individual. Algunas buscan movimiento; otras necesitan descanso, conexión, comunidad o un espacio para respirar.

Ampliar la conversación sobre bienestar permite que más personas descubran que también existe una práctica posible para ellas.

Encontrar una propuesta que tenga sentido

No existe una única manera de sentirse bien.

Cada persona atraviesa momentos diferentes, conecta con herramientas distintas y necesita encontrar una propuesta que pueda acompañar su propio proceso.

En ese camino, Wellvi busca reunir y dar visibilidad a espacios, profesionales y experiencias de bienestar en Paraguay. La plataforma permite descubrir alternativas, conocer qué ofrece cada propuesta y encontrar opciones dentro y fuera de los formatos tradicionales.

También crea un punto de encuentro para instructores y organizadores que desarrollan experiencias valiosas, pero que no siempre cuentan con un lugar claro donde mostrarlas.

Porque acercar el bienestar no consiste solamente en sumar actividades.

También implica facilitar el primer paso.

Ayudar a que alguien encuentre una práctica que le resulte cercana, posible y coherente con el momento que está viviendo.

Un yoga que acompaña la vida real

La mirada de Mayra no busca alejar el yoga de sus posturas, su técnica o su tradición.

Busca recordar que la práctica no termina en ellas.

El movimiento puede abrir una puerta. La respiración puede ayudarnos a permanecer. La atención puede mostrarnos desde qué lugar estamos viviendo, trabajando o relacionándonos.

El cambio no siempre aparece cuando logramos hacer algo nuevo.

A veces sucede cuando atravesamos una situación conocida de una manera diferente.

Cuando respiramos antes de reaccionar.

Cuando dejamos de pelear con el cuerpo y empezamos a escucharlo.

Cuando encontramos un momento de presencia aun en medio de la exigencia.

“Creo en un yoga que trasciende el mat. Un yoga que acompaña a las personas donde más lo necesitan: en la cancha, en el trabajo, en la maternidad, en una competencia o en los momentos más difíciles de la vida”.

Conocé la propuesta de The Yoga May

Seguí a Mayra Fernández en The Yoga May para conocer sus clases, programas y contenidos sobre yoga, respiración y movimiento consciente.

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