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Lo que descubrimos en nuestra primera encuesta de bienestar

Analizamos los hábitos de bienestar en Paraguay: frecuencia, gasto, descubrimiento, reservas y los principales desafíos que enfrentan usuarios y espacios del sector.

Por el equipo de WELLVI

Una vez que tuvimos la idea de WELLVI y vimos que podría resolver un problema de mercado fragmentado, necesitábamos validarla.

Entre marzo y abril de 2026 enviamos dos cuestionarios. Uno a personas que ya hacen alguna actividad de bienestar en Asunción. Otro a dueños y administradores de espacios del sector: gimnasios, spas, estudios de yoga y pilates, centros de terapias alternativas y procesamos los datos internamente.

Lo que encontramos confirmó algunas cosas que sospechábamos y nos sorprendió con otras. Hoy lo compartimos abierto porque creemos que el mercado paraguayo del bienestar merece su propia fotografía, hecha con datos locales y no importada de otros países.

El bienestar paraguayo no es aspiración, es rutina

El 68% de las personas que respondieron hace actividades de bienestar tres o más veces por semana. No una vez al mes, no cuando las pilas están bajas: tres veces por semana, mínimo, como rutina sostenida.

Y le destinan dinero real. El 79,9% gasta al menos USD 30 al mes en cuidarse. Más de la mitad (52,9%) está en el rango de USD 30 a 70 mensuales. Otro 20,7% pone entre USD 70 y 150. No es una audiencia que necesite ser convencida de invertir en bienestar: ya lo hace.

Las actividades más practicadas son gimnasio o fitness (64,9%), caminata o running (54%), seguidas por masajes y spa (27%) y yoga o pilates (19%). El bienestar paraguayo es plural: no es solo yoga, no es solo gimnasio, no es solo spa. Es una rutina combinada que cada persona arma a su manera.

El problema no es la falta de interés, es la fricción

Si todo este mercado ya existe, ¿por qué hablar de problemas?

Acá viene uno de los datos más reveladores del estudio: el 81,6% de las personas señala como su principal complicación para hacer algo nuevo por su bienestar es la dispersión de la información. No la falta de ganas.

Específicamente: el 26,4% dice que no encuentra información clara (precio, lugar, qué incluye). El 25,3% dice que no sabe qué hacer o dónde elegir. El 16,1% dice que todo está desordenado entre Instagram, TikTok, Google y la web. Y el 13,8% dice que le lleva demasiado tiempo encontrar lo que busca.

El journey

Otro hipótesis relevante que validamos: hay un corte clarísimo entre cómo la gente descubre opciones y cómo las reserva.

El 70,7% descubre nuevas actividades por recomendación de conocidos (37,9%) o por Instagram (32,8%). Casi nadie llega por Google ni por publicidad paga. La voz de boca y la red social siguen siendo los caminos reales del descubrimiento.

Pero cuando llega el momento de reservar, el 60,3% lo hace por WhatsApp directo al lugar. Otro 18,4% no reserva: va directamente. Solo el 8% usa el sitio web del espacio.

Cuando preguntamos qué factor influye más para que alguien pruebe una actividad nueva, no lidera el precio. De hecho, el 50,6% dijo que lo más importante es la recomendación confiable de un amigo o familiar. Solo el 10,9% mencionó el precio. El 22,4% prioriza el contenido útil y atractivo; mientras que las reseñas online positivas pesan apenas 5,2%.

Esto cambia bastante cómo se piensa el bienestar como mercado. La gente no se mueve por descuentos: se mueve por confianza. Y la confianza no se compra con publicidad. Se construye con criterio, con curaduría, con experiencias reales contadas por personas reales.

Lo que nos dijeron los espacios

Del otro lado del mostrador, también escuchamos. La mayoría de los que respondieron son dueños o dueñas (70%) de negocios pequeños y medianos: el 72,5% atiende hasta 100 clientes por mes.

Lo primero que sorprende: el 42,5% de estos negocios sigue dependiendo principalmente del boca a boca para captar clientes nuevos. Otro 35% depende de Instagram o Facebook. Solo el 7,5% usa publicidad paga como canal principal.

Y casi todos sufren la misma frustración: el 37,5% identifica como su principal dolor "conseguir clientes nuevos de forma constante". El 30% dice "elevar el ticket promedio". Otro 30% dice "llenar horarios o cupos vacíos".

Cuando les preguntamos si les parecía importante aparecer en una plataforma como WELLVI, el 87,5% dijo que sí. Cuando preguntamos si invertirían en presencia destacada si eso les traía clientes reales, el 92,5% respondió afirmativamente.

Pero el dato que más nos importa, porque define cómo construimos el modelo de negocio, es este: el 70% de los negocios prioriza reservas reales como criterio para usar una plataforma. No visibilidad abstracta: clientes concretos. El 50% directamente exige que el costo esté alineado a resultados.

Y un dato más, para los que ya piensan en contenido y marcas: el 82,5% de los espacios ve útil participar en contenido y experiencias con la plataforma. El modelo del medio editorial con marcas aliadas tiene demanda confirmada del lado de la oferta.

El cruce

Lo más valioso del estudio no es ningún dato individual. Es el cruce.

Por un lado hay muchas personas que ya hacen bienestar, que ya gastan, que ya están listas para probar cosas nuevas. Pero que sufren la fricción de un mercado disperso.

Por el otro, hay muchos espacios que ofrecen experiencias reales, pero que dependen del boca a boca para crecer, que necesitan más demanda rentable.

En el medio, no había nada. Ningún lugar que ordene, ningún medio que haga curaduría o algún canal que conecte demanda real con oferta seria.

Es ahí, en ese gap, donde está parado WELLVI.

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